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Eficiencia Energética, vale, pero cómo y por qué

Una definición bastante aceptada de Eficiencia Energética es:

Producir igual o más con menos recursos.

Lo cual se puede conseguir aplicando tecnologías más avanzadas en la producción y el consumo, pero también reduciendo consumos innecesarios.

Eso sí,  lo que produzcamos ha de de tener la misma calidad, o si hablamos de un edificio las condiciones de confort se deben mantener. Eficiencia Energética no es trabajar a oscuras o tener que ponerse el abrigo en la oficina o en casa.

Un vistazo rápido a las estadísticas de consumo energético nos da una idea de las oportunidades de ahorro de la sociedad.

Estructura consumo Cataluña 2009

fuente: ICAEN

 

Y nuestra obligación es actuar en todos los campos posibles. Parece que el camino para consumir menos y mejor en el transporte pasa por encontrar nuevas fuentes de energía diferentes a las clásicas: motores de gas natural o el coche eléctrico (cuyo despegue no está cumpliendo las grandes expectativas puestas en él).

En el sector Calificación energética de edificiosdoméstico se emprenden grandes campañas de concienciación para que los ciudadanos consuman menos y mejor. Está por comprobar si estas campañas son efectivas o son simplemente marketing de las grandes compañías energéticas.

Asimismo es inminente la entrada en vigor de la obligatoriedad de que cada vivienda tenga un certificado energético que, en teoría, debe promover que el mercado tienda a tener viviendas cada vez más eficientes.

Y llegamos tarde: este certificado es obligatorio desde el 2008 en países de la UE como Alemania, o en nuestros países vecinos Francia o Portugal.

Y si hoy obviamos las oportunidades del sector primario (agricultura, etc.), nos queda hablar  de dos sectores con un gran potencial de ahorro de energía: el sector terciario, que engloba la edificación, y el sector industrial.

Pues bien, gran parte de la capacidad de ahorro de estos sectores pasa por medir cómo se está consumiendo. No basta sólo con conocer la cifra final que nos dan las facturas de suministros, es una información muy limitada para poder tomar las acciones correctivas que hagan falta. Necesitamos desglosar estos datos.

El secreto del éxito es poder conocer cómo, cuándo, y dónde se está consumiendo. Y conociendo esto no sólo nos aseguraremos que las mejoras que hagamos estarán bien dirigidas, sino que, una vez implantadas, podremos verificar si cumplen las expectativas.

¿Cómo se consigue esto? Pues con contadores de energía que puedan conectarse a un sistema de monitorización, que dará los registros de datos necesarios para que una vez interpretados se lleguen a las mejores conclusiones para consumir menos y mejor.

Registro de datos de contadores de energía

Fuente: estudios propios

Y todo esto que, hoy en día, es poco habitual en nuestras industrias y en nuestros edificios debe ser el futuro. Pero será una cuestión de supervivencia: nuestras empresas deben reducir costes y deben ser más competitivas. Y esto pasa por reducir los costes energéticos.

Por ejemplo, habrá empresas que, cómo paso hace años con la norma de calidad ISO 9.001, lo consideren una necesidad de imagen corporativa, y decidan implantar la norma ISO 50.001 de Gestión de la Eficiencia Energética, donde los sistemas de monitorización serán su principal herramienta.

De hecho las inexorables subidas del precio de la energía ya están haciendo de catalizador para que todos nosotros cambiemos nuestra mentalidad.

Estas pueden ser las reflexiones que nos preocupan a corto plazo, algún día deberemos pensar a largo plazo y en la necesidad de disminución emisiones de CO2,…

Hay mucho camino por hacer, la Gestión Energética además de estar en boca de todos debe pasar a los hechos. Ha llegado la hora que todos juntos afrontemos estos retos.

Para más información contacte con nosotros.

 

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